Esto no va a ser fácil, ni corto. Vamos allá.
El caso Gürtel es algo muy importante per se, independientemente de la relevancia que han decidido darle la inmensa mayoría de los medios de comunicación (en adelante, Canal 9 no contará como “medio de comunicación”; sin embargo, sí lo harán blogs y webs de todo tamaño y condición). Pero la forma en la que estos medios tratan (tratamos) el caso hace, obviamente, que el mismo cobre aún más importancia en la agenda pública. Y, además, lo trata de una forma muy concreta: esa forma, a grandes rasgos, se llama “periodismo de declaraciones”. Para los que no estén familiarizados con el término, cito de una reseña la siguiente explicación, clara y concisa:
A lo largo de los últimos años se ha consolidado un fenómeno denominado periodismo de declaraciones, consistente en la reproducción más o menos literal de las palabras de las fuentes en los textos informativos de prensa, radio y televisión. Esta práctica se consolida durante la década de los noventa del siglo pasado por una variedad de circunstancias: las rutinas productivas de las empresas periodísticas, la proliferación de gabinetes de comunicación en instituciones públicas y privadas (…) La conjunción de todos estos factores favorece una dinámica de trabajo en la que los medios de comunicación tienen una gran dependencia de la agenda establecida por las fuentes informativas, especialmente las que ocupan los lugares más relevantes en la jerarquía política, económica, social y cultural, y construyen la realidad social a partir de las declaraciones pronunciadas por los personajes públicos en actividades organizadas con la finalidad de conseguir cobertura mediática.
De acuerdo. Con un matiz: los periodistas, movidos por intereses propios (entiéndase por “interés” cualquier cosa: desde la búsqueda de la verdad hasta las necesidades económicas del medio en que trabaja), abundan en estas declaraciones arrancándoselas a los protagonistas, diseccionándolas, interpretándolas hasta la saciedad y, en definitiva, exprimiéndolas más allá de lo necesario. Intrigas internas y externas, luchas de poder, conspiraciones incluso son dilucidadas de estas declaraciones oficiales y públicas. En definitiva: es el triunfo de las politics frente a las policies en la agenda de la opinión publicada.
El Partido Popular insiste en que a los ciudadanos hay otras cosas que les preocupan mucho más que Gürtel: que hay que hablar de economía, de crisis, y todas estas cuestiones, más relacionadas con estrategias y resultados (policies) que con procesos de discusión y decisión (politics). Francamente, los medios de comunicación harían (haríamos) bien en hacer más caso a esto. Aunque me temo que al propio PP no le gustaría mucho el resultado. Y, francamente, tampoco al PSOE.
Porque si aceptamos las premisas en las que baso este artículo, a saber: que Gürtel es un caso relevante y por tanto merecedor de la máxima atención por parte de los medios; que el periodismo de declaraciones lleva a un callejón sin salida en el que las politics de los grandes agentes políticos, económicos y sociales son las que dominan la agenda; entonces aceptaríamos, como dice el PP, que hay que prestar más atención a las policies. Pero también a Gürtel. ¿Resultado? Que las preguntas que deberían dominar el debate público y la información y opinión vertida en los medios en torno al caso deberían ser:
1. Dónde, cuándo y cómo hay otros casos de financiación ilegal, dentro o fuera de la trama Gürtel.
2. Hasta qué punto los sistemas de financiación (y control de cuentas) de los partidos en España favorecen o no impiden la financiación ilegal.
3. Particularmente en relación con empresas y actores privados vinculados a sectores de bajo perfil, de estos que “lastran” nuestro modelo productivo.
4. Es decir: en qué medida no sólo hablamos de financiación ilegal de un partido o de otro, de un Ayuntamiento o de otro, sino de una o varias tramas en las que el principal motor son empresas y empresarios de uno de los sectores con mayor responsabilidad, para bien y sobre todo para mal, en la economía española: la construcción.
5. Como consecuencia lógica de las cuestiones anteriores, y a modo de hipótesis de trabajo: cuál es el peso o los puntos de relación entre estas y otras tramas de financiación ilegal y la, sí, burbuja inmobiliaria que ha sido uno de los factores determinantes para nuestra actual situación económica.
Eso, y no la última astracanada de Camps, Fraga, De Cospedal o Pepe Blanco, es lo que debería estar haciendo correr ríos de tinta.
Vaya, pues al final no ha sido ni tan largo, ni tan difícil.