Durante dos años, este fue el blog de Jorge Galindo y Edgar Rovira.

Ahora, ambos siguen escribiendo por separado.

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Pueden leerles en sus respectivos blogs:

Blog de Edgar Rovira (política y similares)

Blog de Jorge Galindo (economía y sociedad)

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Y si sigue hacia abajo, verá lo que escribieron.

Entradas de Edgar Rovira

YoPolítico.org (I): credibilidad

El pasado 5 de octubre se estrenó Yopolítico.org, una organización que pretende vehicular la participación ciudadana alrededor de diferentes campañas que ayuden a cambiar la sociedad de forma significativa. Siguiendo el ejemplo de otros sites de misma índole como MoveOn.org o Avaaz.org, YoPolítico se convierte en la primera web que se atreve a experimentar con este tipo de iniciativas en nuestro país.

El mismo día que salió a la luz publiqué este tweet que me llevó a un intercambio de impresiones con Guillem. Yo defendía que la participación no puede estar sesgada ideológicamente (ahora explico este punto) y él que los partidos políticos son precisamente los que generan la movilización. Pasados los días continuo sin estar de acuerdo con él, y ahora ya ni estoy de acuerdo con lo que decía yo.

Resulta que YoPolítico.org defiende y defenderá “ideas progresistas”, o en palabras de sus creadores, “ideas de sentido común”. Bien, no hay mayor sesgo que decir que se defiende el sentido común. Principalmente porque, nos guste o no, cada uno tiene su idea de sentido común. Y para algunos la penalización de la homosexualidad se debería hacer por sentido común.

Primer punto. La movilización solo se da entre ciudadanos que comparten valores. La participación ciudadana, así, en genérico, no existe. Lo que existe es la movilización alrededor de causas o de campañas específicas. Esto, al contrario de lo que pensaba el otro día, me parece algo bueno. Y por eso creo que los gestores de YoPolítico harían bien en crear valor alrededor de eso.

Segundo punto. No creo que los partidos deban promocionar esta participación. Sería un mal trato. Son ellos los que en muchos casos la han desincentivado y son ellos los que en los estudios sobre el tema aparecen como mayores culpables de los sentimientos de irritabilidad, desconfianza y desinterés de la ciudadanía respecto a la política.

Los partidos, y sus estructuras, no han sufrido cambio alguno. Y de momento no se le espera. Por tanto no es lógico que las campañas las promuevan ellos. Al final lo que quieren las plataformas como YoPolítico es la movilización ciudadana promovida desde la propia ciudadanía, y en principio es lo que también queremos los ciudadanos. Y el hecho de que un partido esté detrás de ello les resta credibilidad.

Aún así, este podría no ser el caso de YoPolítico. Tal y como explican en el FAQ, que ellos de alguna forma estén relacionados con los socialistas no quiere decir que este proyecto personal suyo tenga que seguir los pasos del partido. Esto está muy bien pero aquí la credibilidad habrá que ganársela. De momento las campañas que hay en la web convierten a la plataforma en una sucursal del partido.

Es de esperar que con el tiempo estas campañas no siempre puedan vincularse con el partido, y que en ocasiones persigan reivindicaciones que obligan también a escuchar, y con suerte a reaccionar, al PSOE. Espero que consigan actuar con la máxima independencia posible, la que les permita encontrar aquellas campañas que más interesen a la ciudadanía y que por tanto más probabilidades tengan de tener éxito. En este aspecto tengo bastante confianza en que conseguirán esta neutralidad.

Otra cosa es que una vez identificadas y promocionadas las campañas lleguen a buen puerto. Pero eso ya es cosa de las herramientas y del medio. Y también carne del siguiente post.

(5) aportaciones menores pero estimables

Bienvenidos al club

Odio las muertes mediáticas. Soy un snob de cabo a rabo al que le jode que le fastidien una muerte. Acabo odiando al personaje. Ahora no quiero que me pase lo mismo con Montes y antes de oír a todos los soplapollas de turno hablar de LaSexta y del fútbol y de Salinas y de la madre que lo parió voy a hablar de cuando Andrés Montes era un calvo gracioso que solo un grupo de freaks conocíamos.

Corría el año 96 y él y Daimiel empezaron a retransmitir la NBA en España. Una pequeña revolución televisada más que nada para que algunos pocos, que pagaban y que trasnochaban, pudieran ver como Jordan le mostraba al mundo de que iba esto del baloncesto. Yo los empecé a ver en el año 98, más o menos. Y era curioso porque joder, a las 3 de la mañana, y con el tono de voz de Daimiel, el mayor intelectual del baloncesto NBA en España junto con Gonzalo Vázquez, lo más normal era dormirse.

Pero no. Aquellos tiempos muertos eran todo menos muertos. Cuando se cansaban de baloncesto entonces hablaban de música, del cine de Steven Seagal, de la cocina italiana y la vida, e incluso fumaban puros. Coño si hasta hablaban de bodas.

Después estaba el show, el espectáculo. Aquellas retransmisiones eran los apuntes técnicos y anecdóticos de Daimiel, y los errores y el show de Montes. Y todo regado con aquellas conversaciones que en definitiva se resumen en los primeros 34 segundos de este vídeo y que ayudaban a crear una atmósfera única a esas horas de la madrugada.

Más tarde lo dejó y buscó aumentar su público. Y ahí es dónde, bajo mi punto de vista, se convirtió en una  parodia de si mismo. Mejor en las retransmisiones de la selección de baloncesto (aunque ensombrecido por Itu and Co.) y totalmente apabullado por el despliegue de medios en el fútbol.

A esta hora no hay noticias sobre la causa de su muerte pero sí que hay, como era de esperar, los rumores que hablan de suicidio y demás. La verdad, me da igual. Me quedo con aquella voz que me decía “Bienvenidos al club”, y que me hizo descubrir a Nina Simone, y que me habló de Tennesee como lo que es, una tierra gris.

Y es que por encima de todo Andrés Montes lo que hacía era no engañarte. Te decía esto es un show, una barra de bar, una conversación de amigos, es lo que te dé la puta gana. Te invitaba a pasar un rato en su vida y te enseñaba el repertorio. Risas, risas y sirvete tú una copa en casa que yo ahora estoy trabajando.

Y a disfrutar, que todo lo demás es ruido.

(7) aportaciones menores pero estimables

La herencia de Tabaré Vázquez

De Lula a Bachelet pasando por Tabaré Vázquez. En los últimos años estos tres dirigentes se han empeñado en demostrarle al mundo que en América Latina sí que existe una Tercera vía real más allá del populismo bolivariano de los Chávez and Co. y la corrupta clase política argentina.

En el caso de Uruguay el giro ha sido inesperado y rápido. Muy rápido. En 2004, y en su tercer intento, Tabaré Vázquez se convirtió en el primer presidente de izquierdas de la historia del país con un 50,45% de los votos. Oncólogo de profesión, el líder del Frente Amplio ha ido aplicando el primer punto del Manual “Cómo dejar de ser un país pobre”: Menos desigualdad, menos desigualdad y menos desigualdad.

La cosa va de récords históricos. Menor tasa de desempleo de toda su historia, del 18% durante la réplica de la crisis Argentina de 2001-2002 al 7,2% de hoy, con unos niveles de pobreza que se han reducido desde un 31,9% en 2005 a un 20% hoy, y una tasa de indigencia que ha bajado del 3,9% al 1,5%.

La culpa de esto la tienen principalmente el Plan de Emergencia Social, que entre 2005 y 2007 se centró en acabar con la falta de recursos de más de un 30% de la población y que tuvo unos resultados que le valieron el reconocimiento del BID, y el Plan de Equidad que venía a ser la ampliación de capital del primer plan con algunos añadidos que afectaban a la clase media.

En indicadores esto ha supuesto que el Índice de Desarrollo Humano de Uruguay se sitúe en 0,865 en 2008 (50º del ranking mundial y 3º en América Latina) y con un crecimiento de 0,47 puntos por año en el período 2002-2008, más pronunciado, como es lógico, a partir de 2005. En 2007, The Economist situó a Uruguay como único país de Sudamérica que formaba parte del grupo de 28 países a los que pueden considerarse como “democracias plenas”.

Económicamente hablando hay una dinámica similar pero con el freno evidente que ha supuesto la crisis. Así, frente a unas subidas de un 7,5% y un 8,9% para 2007 y 2008 respectivamente, este año se ha conseguido salvar la recesión y las previsiones apuntan a un crecimiento del 2%. Ya hay quién señala que puede salir antes y mejor de la crisis que su vecino sureño, escenificando así un proceso de independencia económica que se hizo visible con el conflicto por la fábrica de papel Botnia. Conflicto que por cierto Uruguay ganó por K.O. ante la Corte Internacional de La Haya.

Por todo ello no es de extrañar que Tabaré Vázquez tenga un 64% de popularidad y un 61% de aprobación a su gestión. Ha hecho cosas bien y las ha sabido comunicar. Se reunía con sus ministros en diferentes zonas del país y realizaba giras para explicar qué se estaba logrando con sus planes de acción. Por eso los uruguayos lo que más destacan de él en las encuestas es su “contacto con la sociedad” y su “rendición de cuentas y transparencia”.

Entre las sombras de este presidente, su veto a la despenalización del aborto aprobada por el Parlamento. Este enfrentamiento con el Parlamento le valió, entre otras, las primeras y únicas críticas en el seno de (Oh, sorpresa) un partido de izquierdas incapaz de cerrar filas ante su líder.

Tabaré Vázquez no se podrá presentar a las elecciones que se celebrarán el próximo 25 de octubre porque el bizarro sistema uruguayo dice que un presidente no puede repetir mandato. Una buena parte de su partido presentó una iniciativa para votar el mismo día de las elecciones una enmieda a la Constitución que permitiera la reeleción automática de Vázquez por cinco años más, aunque por suerte (o no) el candidato se negó.

Ahora el panorama queda abierto entre una izquierda fragmentada que no ha sabido capitalizar la herencia de Vázquez y un centroderecha que apuesta por copiar el modelo del presidente saliente para volver al poder. Una oposición que quiere copiarte y un partido que no te ha encontrado un candidato lo suficientemente parecido a ti y por eso se ha fraccionado.

Eso en política es la mejor de las tarjetas de presentación.

(9) aportaciones menores pero estimables

Kissinger’s Style

Recuerden este día porque la santa putada que le han hecho a Obama difícilmente la vamos a olvidar.

Dejando de lado que el Nobel de la paz es un premio que no debería existir, básicamente porque le quita valor al resto de premios (mucho más merecidos), lo de hoy es de traca. Obama no se merece el premio. Ha empezado un proceso de paz que Netanyahu ha parado hasta nueva orden, ha hablado de desarme nuclear pero sin mucho éxito en los países que de verdad tienen que escucharlo en ése sentido, Rusia, India y China, y ha dicho algo sobre el cambio climático pero lo ha dicho bajito.

Hasta Obama sabe que no se merece el premio. Es más, no lo quiere para nada.

Al final el Nobel de la paz es un altavoz y él no lo necesita. Como tampoco necesita dar más argumentos a los republicanos que ya le acusan de ser un hombre de just words, así que esto les va a venir de perlas.

Y todo por hacerse la foto con él. Valiente putada.

(6) aportaciones menores pero estimables

Presupuestos Generales para el 2010 (un algo)

No soy economista, ni he leído lo suficiente como para parecerme lo más mínimo a uno de esos tipos, así que no se esperen aquí un “algo” demasiado fiable sobre los presupuestos aprobados por el gobierno para el 2010.

Sobre la subida de impuestos empiezo a creer que nadie sabe nada. El gobierno se empeña en decir que las clases medias no van a tener que pagar la subida del IVA, y que por supuesto esta subida no afectará al consumo. Otros, la mayoría, opinan todo lo contrario. A estas alturas, y con la cantidad de lecciones de economía que ha ido dejando este gobierno por el camino, uno de manera lógica se inclina a pensar que esto será un desastre mayúsculo, cuando entonces aparece Roger y te dice que la reforma es bastante neutral, ni progresiva ni regresiva, y que menos lobos.

A falta de que el susodicho amplíe un poco su descripción sobre esta neutralidad, a mí lo que me preocupa es que la subida entre en vigor a mediados de 2010 que es cuando teóricamente el país se tiene que poner a consumir para que esto vaya adelante. Y no sólo eso, porque pasado el fantasma de la deflación (creo) tocará jugársela con la otra fea de la fiesta, la inflación. Y como comentan en el blog Salmón, la subida del IVA se verá acompañada por una alza del precio de los carburantes debido a la ecotasa que aprobará el gobierno en octubre y por la más que previsible subida en las tarifas de la luz provocada por el déficit que arrastran las eléctricas.

Por lo demás el gasto público desciende un 3,9% y se queda en un 51,6%. Del resto de novedades la que más me atrae es la que hace referencia a la inversión productiva (infraestructuras, I+D+i y educación). Para muchos este es un tema clave, no ya para salir de la crisis, que también, si no sobre todo para saber cómo se va a posicionar el país cuando todo esto haya pasado.

La buena noticia es que se mantiene el nivel de inversión, un 6,3%. Esto, más allá del contexto de crisis, es bueno porque sigue una línea empezada el año pasado cuando la inversión en infraestructuras creció un 4,5% y el fomento de I+D+i un 6,7%, ambas partidas situándose en niveles superiores al 2% de media que tuvieron el resto (a excepción de las partidas de desempleo).

La mala noticia es que aún no estamos en los niveles que marcaba el Plan I+D+i 2008-2011. Rozamos el 0,9% del PIB en inversión productiva y el plan marca el 2,2% para el final del período, aunque la ministra Garmendia dice que el Plan se va a cumplir sí o sí. Además, aunque la inversión sea mayor o menor, en términos relativos estamos por encima de una Alemania que aporta un 0,77% del PIB, el problema, según algunos, está en la distribución. En los presupuestos de 2009 se fomentaba la inserción de doctores universitarios en empresas, transferencia de tecnología o el apoyo a las empresas de base tecnológica entre otros. Y se dejaba prácticamente con un crecimiento cero a la investigación sanitaria, el I+D en infraestructuras y transportes, o la investigación medioambiental y energética.

Y por lo que se ve esto no es bueno. Quizás nos sirva de guía el nivel de participación de las empresas en la inversión en I+D. Esta inversión debería ser del 55% y el año pasado se situó en el 47%. ¿Temor a invertir en tecnología o incapacidad de la Administración para incentivar?

Veremos cómo solucionan la papeleta con los del 2010. Cuando los aprueben. Si es que los aprueban.

Actualización:

El Mundo ha hecho un análisis, con los datos que yo no había podido encontrar, que nos saca de dudas. El engaño se consumaba en el juego de palabras, como de costumbre. Resulta que la inversión productiva se mantiene igual, tal como anunciaron, pero que sus recursos no se destinan igual que en 2009.

Así, la inversión en I+D+i civil baja un 3,1% y la militar un 18,9%. Ni distribución del gasto, ni implicación de la empresa privada, ni Plan I+D+i 2008-2011 que valga. Este es el cambio de modelo productivo que se venía anunciando.

Vayan comprando tochos y haciéndole aeropuertos a Ryanair.

Una aportación menor pero estimable

¿Qué está pasando en Catalunya?

Después de la consulta de Arenys de Munt el pasado día 14 me quedé con una sensación rara. El resultado fue claro, 96% de votos a favor, mucho ruido mediático y vuelta a los discursos de siempre. Personalmente un 40% de participación en un pueblo mayoritariamente catalanista y en una consulta dónde la edad mínima para votar era 16 años me parecía poco. Evidentemente era un resultado poco representativo para tanta marabunda mediática, así que pensé en echar un vistazo rápido a algunos datos del CEO a ver qué encontraba.

Y la verdad, me ha sorprendido.

En junio de 2005 un 13,6% de los catalanes quería un estado independiente, mientras que para julio de este año ése porcentaje había subido hasta el 20%, siguiendo en los años intermedios una subida lenta pero regular. Además, para el mismo período la cantidad de encuestados que cree que Catalunya tiene un nivel insuficiente de autonomía ha subido diez puntos, del 52% al 62%.

Podemos afirmar que 1 de cada 5 catalanes quiere un estado propio. Me parece un porcentaje moderadamente alto, suficiente para enarbolar un partido serio alrededor (parecía tonto Carretero), pero insuficiente para pensar en ir llenando autocares para llamar a las puertas de Bruselas. En cuánto al nivel de autonomía, bueno, es una pregunta de doble filo porque los socialistas están dentro de ése paquete, así como muchos catalanistas que no se definen independentistas. Aún así constata que se está expandiendo la idea del “queremos más”.

Esta es la parte divertida. Resulta que un 32,2% de los catalanes quiere un estado dentro de una España federal. La evolución del dato en sí no nos dice nada, pues en 2005 estaba en un 31,3%. Ahora bien, la pregunta del millón que se hace todo el mundo es: ¿Qué prefiere un federalista; un estado propio o continuar tal como está?

Hoy Saül Gordillo explica la historia de un amigo suyo federalista que votó Sí en Arenys. Un amigo que siempre había despotricado del catalanismo, pero que ahora comentaba “no nos quieren, no hay nada que hacer”.

Y aquí es cuando llegamos al punto en el que yo no entiendo nada. Podría ser que algunos federalistas o catalanistas moderados se estuvieran moviendo lentamente hacía posiciones independentistas, pero, ¿por qué?. Las encuestas nos dicen que la sensación de catalanidad no ha aumentado. En 2005 un 14,9% se sentían sólo catalanes, un 27,2% más catalanes que españoles y un 40,3% tan catalanes como españoles, en 2009 esos porcentajes son  17,5%, 27,7% y 42,3% respectivamente. Nada que indique un cambio de mentalidad en ése sentido.

¿La economía? Es cierto que ahora mismo los indicadores señalan que las valoraciones de los catalanes son más negativas respecto a la economía española. Pero no hay unas diferencias porcentuales suficientes (entre el 6-8%) como para hacernos pensar que ése factor es relevante.

Entonces, ¿qué está pasando? La verdad, no tengo ni idea. El número de independentistas ha subido en los últimos años, los federalistas empiezan a tener dudas, y entre ambos, ahora mismo, representarían casi el 55% de los catalanes. Pero por otro lado ni los sentimientos de catalanidad ni la economía parecen factores relevantes en este crecimiento.

¿Alguna idea genial, o no, al respecto?

(32) aportaciones menores pero estimables