Durante dos años, este fue el blog de Jorge Galindo y Edgar Rovira.

Ahora, ambos siguen escribiendo por separado.

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Pueden leerles en sus respectivos blogs:

Blog de Edgar Rovira (política y similares)

Blog de Jorge Galindo (economía y sociedad)

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Y si sigue hacia abajo, verá lo que escribieron.

Entradas sobre Economía

El País y Telecinco, en el fondo, se parecen

Estaba paseando tranquilamente por Twitter antes de retirarme a mis aposentos, cuando me encuentro con este de Juan Luis Hortelano:

En T5 dicen que en España hay 500k prostitutas, y se quedan tan anchos. Haced numeros…

Y me he paseado por la noticia, he leído el primer párrafo, me ha entrado la risa tonta y me he decidido a seguir la sugerencia de Hortelano.

El párrafo en cuestión:

Las palizas y las amenazas son el pan de cada día de las más de 500.000 mujeres que viven en España bajo el yugo de la prostitución. Nueve de cada diez son extranjeras. (…) Se convierten así en pasto de las mafias, que con su trabajo generan una cantidad que supondría el 2% de la riqueza nacional, según las estimaciones.

Si cogemos las cifras del Padrón Municipal de 2008, tenemos que en España un 3,2% de las mujeres de entre 15 y 65 años son prostitutas. Eso, sí, es mucho. Pero bueno, aceptemos que las “nueve de cada diez” extranjeras, esto es, 450.000 mujeres prostitutas, no aparecen en las cifras del Padrón. En ese caso, y aún sumándolas al 1.979.000 mujeres extranjeras de entre 15 y 65 años que viven en España, nos daría que un 17% de ellas son prostitutas. Esta legión de profesionales aportarían 16.678 millones de € anuales al PIB español (un 2% de 833.905.000.000 €).

Que Telecinco ha decidido que este es su nicho de mercado (el amarillismo, el morbo, la violencia y el miedo), no es ningún secreto. Como empresa, no se le puede culpar de eso. De la misma forma que tampoco cabe culpar a El País por su giro editorial, tenga los motivos que tenga, ya que, como bien le he escuchado decir hoy Carlos Alsina en Onda Cero, a quien finalmente tiene que rendir cuentas Prisa no es a su audiencia, sino a sus accionistas. “Ningún medio de comunicación tiene la obligación de ser objetivo: tiene la obligación de ser veraz, que es muy distinto” (Jessica Fillol). Pero con ejemplos como el aquí citado, Telecinco pierde veracidad. Y con editoriales como el de hoy, El País también la pierde.

Lo que vengo a decir es que a veces perdemos de vista el sistema político y económico en el que vivimos: democracia de mercado. Esto implica que los medios de comunicación han de asumir su responsabilidad como agentes de poder, con capacidad de generación de discurso, y han de hacerlo de una forma, insisto, veraz. Pero también plural, y esto queda en parte garantizado por la necesidad de diferenciación entre ellos en busca de su nicho de audiencia. No hay que olvidarse de lo uno, ni de lo otro, al elaborar críticas desde nuestra cómoda posición de medios no empresariales y con escasa responsabilidad pública y social; por aquello de la audiencia, en comparación.

Ninguna aportación

Viviendas de alquiler barato

Leo en Idealista que “El Congreso da luz verde a crear un parque de viviendas de alquiler barato“. Sobre suelo público, con constructoras privadas que gestionarán los alquileres, y una entidad pública (espero y supongo que la Sociedad Pública de Alquiler, que para eso está) que controlará el cobro mensual. De un máximo de 375 euros, por cierto.

Con esto, supongo que lo que se persigue es cambiar poco a poco el mercado de vivienda español, aumentando la cuota de viviendas en alquiler que conforman hogares estables (es decir: contratos a largo plazo), y de paso echar un cable al sector que peor lo está pasando, teóricamente, y peor lo seguirá pasando dentro de un año o así, cuando se prevé que el proyecto empiece realmente a funcionar.

Vale. Varias cosas.

Tenemos una ingente cantidad de vivienda vacía, así como secundaria a la que su propietario desea darle salida. Una buena parte de la misma se encuentra en mal estado. Es decir: necesitaría de una rehabilitación antes de ser habitada por una familia. Tenemos, además, un buen pedazo de vivienda nueva o reformada sin vender en manos de promotoras y bancos (bueno, los bancos tienen de todo). En resumen: existen recursos de sobra sin necesidad de construir nuevos.

Por otro lado, tenemos un mercado de alquiler que da penita. En gran parte se trata de una plataforma para que jóvenes e inmigrantes salven el culo mientras no quieran hipotecarse, o aquellas personas con alta necesidad de movilidad dispongan de vivienda allá donde estén. La mayoría de alquileres son contratos de menos de 5 años. ¿Por qué? Porque la demanda de alquiler a largo plazo en España es ridícula. Sirvan como ejemplo los datos que tengo delante, referentes a la Comunitat Valenciana: según el estudio de demanda de vivienda realizado en la misma en 2007, sólo un 6,8% de las personas que quieren adquirir su primera vivienda se plantean el alquiler como opción. Los motivos para esto pueden ser, y son, culturales y de decisión de mercado: siguiendo con los datos de la CV, la gente prefiere tener “algo propio”(52%), y considera que las rentas de alquiler son muy altas (70%). Además, prefieren alquiler con opción a compra (34%). Del lado de los ofertantes no dispongo de datos, pero estoy convencido de que estarían la mar de felices si consiguiesen alquilar sus pisos y casas a familias responsables asegurándose un pago mensual durante 15 años con un aumento anual conforme a la inflación.

En este contexto: ¿a qué ayuda la decisión del Congreso? A poco. Si lo que se quiere es hacer ganar al alquiler de largo plazo, dinamice el mercado. Como decía Egócrata en esta entrada sobre el lastre de la vivienda en propiedad,

Protejamos al casero. Hagamos que la ley le honre y beneficie. Aplaudamos cada paso que da, cada riesgo que toma, cada vivienda que renueva para hacerla más digna y habitable.

Pues eso. ¿Que los alquileres son caros? ¿Que muchas de las viviendas necesitan una reforma? Mejor si el Gobierno gasta el dinero que pensaba invertir en la construcción de un nuevo parque de viviendas en subvencionar rehabilitaciones y alquileres. Concreto las propuestas:

· Subvenciones a los demandantes que así lo necesiten en función de su nivel de renta y del alquiler fijado. Algo más progresivo que lo de los 210 euros para todo trabajador joven que alquile, vamos. Un sistema que garantice que el propietario no va a dedicarse a sumar esos X euros al alquiler que ya tenía pensado cobrar. Para eso, y para ayudar al propietario a encontrar inquilino y al arrendatario a encontrar piso, está la Sociedad Pública de Alquiler. Digo yo.

· Ayudas, tipo préstamo vía ICO o incluso pequeñas subvenciones según el caso, a la rehabilitación de viviendas destinadas a alquiler. Y, en realidad, a todas. Así nos evitamos seguir construyendo, que no hace ninguna falta, y generamos algo de empleo en el sector de la construcción. Si las constructoras son inteligentes, se reconvertirán en rehabilitadoras.

· Incluir dentro de todo esto opción a compra en los contratos de alquiler cuando así lo deseen los ofertantes, para asegurar esa demanda que, por mucho que se consiga reducir, siempre existirá que prefiere la compra de vivienda.

· Las promotoras con viviendas vacías (en núcleos habitables, claro. Si las tienes en Polaris World, te jodes, poca solución tiene eso) podrían reconvertirse en sociedades de gestión y promoción del alquiler de esas mismas viviendas. Incluso, ya arriesgando, me atrevería a decir que bancos que tienen viviendas en esa situación podrían ver si el negocio del alquiler, a través de sus entidades promotoras e inmobiliarias, es rentable.

Advierto: no soy economista. Esto son propuestas generales al vuelo hechas por un sociólogo, que deberían ser criticadas y concretadas por un experto para evitar efectos perversos de las medidas, algo a lo que somos especialmente propensos en España por aquello de hecha la ley, hecha la trampa. Lo que vengo a decir es que no hace falta, realmente, un parque de viviendas nuevo de alquiler barato. Hace falta un mercado de alquiler sano y con una parte del mismo en régimen protegido y subvencionado.

(4) aportaciones menores pero estimables

Jazztel (III): La respuesta de la compañía

El Director del Área Residencial y CMO de Jazztel, Luis del Pozo Rivas, se ha tomado la molestia de ponerse en contacto conmigo por vía telefónica para ofrecerme la visión de la compañía, además de disculparse por la situación que tuvo lugar en mi casa y que aquí expliqué, ampliándola en esta otra entrada. Asímismo, ha tenido la paciencia y la profesionalidad de contestar a mis dudas por correo electrónico. Por ello, me parece justo hacer una tercera entrada sobre el tema. Además de interesante por la información recabada.

La postura de Jazztel se resume en lo que sigue: obviamente, Jazztel no aprueba este tipo de técnicas de venta, al contrario. Conoce perfectamente, eso sí, la existencia de casos aislados. Que son eso: casos aislados de los que siempre les acaba llegando noticia o queja por una u otra vía, anecdóticos podría decirse.

Su único mecanismo de control es a posteriori, cuando se realiza el contacto para la confirmación del servicio contratado. Tienen dos métodos, principalmente, dependiendo de la forma de venta. Si esta se ha realizado por teléfono, existe una entidad independiente de la compañía de comercialización y de la propia Jazztel, reconocida y regulada por la CMT, que realiza un proceso de verificación del servicio contratado, la cual constituye un contrato verbal al ser grabada.

Cuando la venta se realiza de forma presencial, el contrato es físico y firmado en papel por el cliente. Como en cualquier otro contrato legal, en él se detalla claramente con quién se contrata el servicio (Jazztel, por supuesto) y las condiciones del mismo. El contrato llega a Jazztel y la compañía verifica.

Jazztel trabaja su comercialización con unas pocas compañías, escogidas, entre otras cosas, por su seriedad y solvencia. Progedsa es una compañía importante y asentada, que ofrece servicios para otras muchas empresas con la que Jazztel lleva tiempo trabajando. De hecho, la propia Progedsa realiza controles internos para asegurarse de que su red de comerciales trabaja conforme a unos estándares de calidad.

El eslabón (o uno de los eslabones) que enlaza Progedsa y Jazztel es la figura del comercial de distribución, que, como su nombre indica, gestiona las entidades que comercializan los servicios de Jazztel. Esta figura también tiene un rol en el control de la calidad de la venta, trasladando datos de bajas tempranas, quejas (como mi propia experiencia), etcétera a la empresa comercial. Y, lo que a mí me preocupaba especialmente, esto incluye el seguimiento y recomendaciones respecto a los procesos de formación de los comerciales.

Por todo ello, la explicación a la situación que viví, y supongo que por extensión a otras similares, vividas por otras personas, se refiere a un caso más bien aislado, achacable al propio comercial o, como mucho, a su jefe de equipo. De hecho, Del Pozo se refirió a la situación de venta puerta a puerta, por ser dura, y a la posibilidad de que algunos comerciales jóvenes e inexpertos cayesen en la necesidad o tentación de utilizar técnicas poco éticas por la propia dureza del trabajo. En ningún caso pueden achacarse a Progedsa, ni mucho menos a Jazztel. Jazztel, insisto, reprueba estas situaciones e intenta controlarlas en la medida de lo posible.

Hasta aquí el resumen de la postura de Jazztel. Ahora, mis valoraciones.

1. Luis del Pozo ha hecho muy bien su trabajo y Jazztel ha jugado bien el rol de compañía pequeña y cercana que se preocupa de lo que se dice de ella en internet. Obviamente, esto no es ni de lejos suficiente para mejorar su imagen y su servicio de venta, pero al menos demuestra que están atentos y dispuestos a moverse y a dialogar, aunque sea un poco sólo, de tú a tú.

2. Será por deformación profesional de sociólogo, pero si no tengo datos delante, no soy capaz de valorar el concepto de “caso aislado” o “anecdótico”. Sé que no son un dato válido, pero la avalancha de quejas en los comentarios de mi primera entrada (aquí y en Menéame) y en tantas otras similares que han aparecido en internet no parece hablar de casos aislados y/o anecdóticos. En todo caso, por todo ello y por lo que he visto muchas otras veces en mi calle, en mi barrio, y en otros sitios y ciudades en que he vivido, no soy proclive a considerar que, realmente, los casos son tan aislados. Menos aún cuando he contrastado con diversas fuentes que la técnica del papel que dejaron la semana pasada se desarrolla de forma casi calcada en diversas localizaciones. No me imagino una conspiración de tres comerciales descarriados utilizándola, siendo “casos aislados”. Si realmente no disponen de ninguna aproximación o dato a nivel interno que cuantitativice este tipo de situaciones sobre el total de intentos de venta, la verdad es que deberían planteárselo muy seriamente.

3. Por ello me parecía, y me sigue pareciendo, clave el momento de la formación por parte de Progedsa y de otras compañías similares a los nuevos comerciales. Existen bastantes testimonios respecto al hecho de que en estas sesiones se enseñan técnicas de venta como mínimo poco éticas. El trabajo de un comercial de distribución como el de Jazztel no es, creo yo, controlar esto. Creo que la compañía debería plantearse utilizar otros medios, que los hay, y que van más en la línea del cliente misterioso. Como mínimo.

4. Una situación como la que ha tenido lugar supone un perjuicio para la imagen de Jazztel. Por eso se han preocupado en buscarme, llamarme, y explicarme su punto de vista. Y conseguir que escriba esta entrada, claro. Pero insisto en que les saldría más a cuenta aumentar su control sobre todo el proceso de venta que andar contactando, disculpándose y explicando su visión a cada queja que tienen, o que llega a sus oídos, por intento de timo.

Al final, el problema siempre es el mismo. Yo no tengo datos suficientes en la mano, quitando de mi experiencia y de la de otros muchos, para llevar mi argumentación más allá de lo que la estoy llevando. Así que aquí me tengo que frenar, no sin antes decir que, si algo está claro, es que esto no es un problema exclusivo de Jazztel, sino de cualquier empresa de servicios al hogar: telecomunicaciones, energía, agua, X. No se nos olvide, eso. Ante una técnica de venta inadecuada, la responsable última es la compañía que ofrece el servicio, pero la directa es la que se encarga de la comercialización. Sospecho que a estas empresas no les vendría mal una regulación y un control más fuerte por parte de la Administración.

(16) aportaciones menores pero estimables

Jazztel (II): Progedsa y de quién es la responsabilidad

Después de la considerable repercusión que ha tenido este comentario sobre Jazztel, y de la información recabada en los comentarios de la entrada, me parece adecuado escribir una segunda, completando la primera.

a) Como dice Duran en el segundo comentario:

El problema es que Jazztel deja darse de alta como agente y paga una comisión a quien lleve un usuario. Luego ahí se apunta el que quiera y evidentemente, como en todos los lados, se apunta gente con gran ambición que vendería a su abuela, no te digo ya a la abuela de otro.

Jazztel luego les paga una comisión por cada cliente que lleven y no hace más preguntas. (…)

Técnicamente NO trabajan para jazztel, no están en nómina ni nada por parte de la entidad,sin embargo deberían de exigir más pruebas de que el cliente verdaderamente sabe lo que firma. Lo mismo el resto de compañías que permiten estas tácticas, (Ya.com, Orange, etc).

Muchos otros comentaristas han dicho algo similar. Yo ya imaginaba que externalizaban, pero no sabía que el sistema dejaba tal libertad a la compañía comercializadora. En la propia entrada apuntaba que cuando le pregunté al comercial para quién trabajaba, me dijo el nombre de una empresa por lo bajini que no fui capaz de retener del todo. Tenía una vaga idea del nombre, Progisa o algo así, pero no quise ponerla en la entrada para no enmerdar a nadie que no le tocase. Sin embargo, al leer otro comentario de la entrada que hablaba de unos tales Progedsa, se me ha encendido la luz: esa fue la palabra. Progedsa era la empresa para la que el comercial me dijo que trabajaba. Si alguien quiere informarse, la red está llenita de comentarios bastante duros sobre esta empresa.

b) Ya estaba claro, pero los comentarios de la primera entrada y los votos en Menéame son muestra de la ingente cantidad de personas cabreadas no ya con Jazztel, sino con cualquier empresa de servicios de telecomunicaciones o energía que vende puerta a puerta y utiliza un esquema de ventas similar. Es decir: cualquiera.

c) De los (por el momento) 77 comentarios que ha recibido la entrada, un 6 o 7% se dedican a hacernos ver que nos estamos equivocando, y que hemos de responsabilizar a la empresa comercializadora, y no al ofertante del servicio.

Vale, ahora voy a sumar a), b) y c) para decir algo que pensaba que era obvio, pero veo que igual no lo es tanto.

Si una compañía, en este caso Jazztel, decide externalizar la comercialización de su producto, ha de saber los riesgos que corre, principalmente basados en cierta pérdida de control sobre la estrategia general de ventas y, sobre todo, las técnicas concretas, sobre el terreno. Este riesgo es perfectamente asumible si la compañía toma una actitud activa, valga la redundancia, en la coordinación y seguimiento de la estrategia y el proceso de venta. Si una compañía, en este caso Jazztel, decide no sólo externalizar, sino pasar olímpicamente de la forma en que se está comercializando su producto, bajo mi punto de vista está cometiendo un error gravísimo: al fin y al cabo, la marca que se ve es la suya, no la de la empresa comercial. A ésta sólo le preocupa maximizar ventas sin pararse a pensar en la imagen de Jazztel. Y, en última instancia, Jazztel ve dañada su imagen. Más aún en contraste con la que quieren dar a través de la publicidad, como decía en la otra entrada, de compañía cercana al ciudadano, económica, simpática, pequeña frente a los grandes. La gente, los potenciales clientes, se cabrean con Jazztel, claro, no con Progedsa. Con Progedsa sólo se cabrean los muy informados, que, aún así, también se resienten hacia Jazztel por estar permitiendo esta situación. Porque sería bastante ingenuo pensar que Jazztel no sabe lo que sucede.

Si una considerable cantidad (algo que no pueda considerarse ni remotamente anecdótico, pongamos más del 20%) de los agentes que comercializan Jazztel sigue este tipo de tácticas, Jazztel sigue siendo en parte responsable, aunque sea por inacción, ya que ellos tienen capacidad de decisión sobre quién vende sus productos. ¿Que no la ejercen? Deberían. Es decir: si un comercial va timando a la gente, no puedo responsabilizar a Jazztel. Si son mil, sí, aunque trabajen directamente para Progedsa. La responsabilidad, obviamente, es diferente para ambas compañías, pero existe. Para Progedsa, es directa. Para Jazztel, indirecta, y debería tomar cartas en el asunto. Aunque, a estas alturas, si no lo ha hecho es porque considera que no le conviene.

Vamos, digo yo.

(84) aportaciones menores pero estimables

Breve comentario sobre la recesión mundial y África

En Economy.com han hecho un mapa que refleja el status de recesión de cada país del mundo. La cosa se presenta tal que así:

No hace falta ser un Krugman para interpretarlo.

La primera conclusión salta a la vista por manida: el motor económico, si es que tal cosa existe, se desplaza hacia el Este. El Este presenta resultados positivos no porque se esté beneficiando de la situación actual, sino porque al partir de tasas de crecimiento anual del PIB más altas, la ralentización, si bien generalizada, no les hace caer por debajo del crecimiento cero.

La segunda, se me ocurre, no es tan obvia, porque exige prestar atención a la omisión antes que a la presencia: África sigue siendo un gran vacío para la economía mundial, ni siquiera hay datos.

África no cuenta. O mejor: cuenta para algunas cosas, y para otras, no. Da igual el PIB que tengan sus países, si es que alguien es capaz de medirlo: lo que importa es que se queden quietecitos, no molesten demasiado y sigan siendo proveedores de ciertas materias primas hasta que a Occidente se le ocurra qué hacer exactamente con ellos. Y yo digo, ¿qué tal si aprovechamos la que tenemos liada para ver qué hacemos con ellos, o mejor dicho, qué hacen ellos consigo mismos, o mejor aún, qué hacemos todos juntos? En TED.com hay dos charlas que vienen bastante al caso sobre este tema. Una, de Ngozi Okonjo-Iweala sobre la necesidad de inversión privada en África. Otra, que ya mencioné en este blog, de Hans Rosling, sobre la existencia (o no) de un Tercer Mundo.

Y ya lo dejo aquí. Por una vez, mi intención no es pontificar, sino abrir sugerencias. Es una pregunta de actitud: ¿qué pasaría si considerásemos a África como a un igual, como a seres humanos con sus sociedades y sus capacidades, sus virtudes y sus defectos, en vez de como a un, ejem, mundo aparte?

(2) aportaciones menores pero estimables

El turismo, la balanza comercial y el cambio de modelo productivo

Si casi no escribo últimamente es porque estoy hasta arriba de trabajo, literalmente sepultado en un mar de cifras y gráficas que estamos preparando para el Instituto de Estudios Turísticos.

Entre todas ellas, me he encontrado con (o mejor dicho, me he fabricado) una la mar de curiosa. Pasen y vean:

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El saldo de la balanza comercial de un país no es más que la diferencia entre lo que ese país vende a otros países (exportaciones, suman euros al saldo) y lo que compra (importaciones, restan euros al saldo). Un país muy exportador resulta muy competitivo, pero también es frágil respecto a la situación económica internacional. Un país muy importador no es nada competitivo y, aparentemente, no puede (o no quiere, porque no le sale a cuenta) autoproveerse de un gran número de cosas. España es, como ya sabrán, un país más bien importador.

En el gráfico se ve la evolución de la balanza comercial, en amarillo, desde 1994 hasta el año pasado. Vaya, menuda caída, ¿eh? Desde 1997 hasta 2000 ya fue fuerte, pero es que desde 2002 hasta 2007, ha sido una fiesta. En 2008 hemos sido capaces de obrar una ligera recuperación, precisamente por la situación internacional.

Pero miren la franja roja. Ese sería el nivel al que estaría nuestra balanza comercial si no tuviésemos un sector turístico tan fuerte como el que tenemos. Pese a los infinitos problemas del sector, pese a la caída de competitividad de los últimos años de las empresas del turismo de este país, pese al excesivo y totalmente estúpido crecimiento del turismo residencial… El turismo, al final, nos salva el culo. Y en muchos más sentidos que en este. Así, por ejemplo, el aumento de la tasa de paro no ha sido tan grande en el sector como en el total nacional, y la demanda se mantiene en niveles aceptables. Está teniendo lugar una reconversión y un ligero adelgazamiento del sector, qué duda cabe. Pero da la cara.

Así que la próxima vez que se nos llene la boca de I+D, cambio de modelo productivo, y demás, no se nos olvide que sí, que es necesario todo eso, y que hay muchas cosas que cambiar, pero que desmerecer una ventaja comparativa (que yo diría que no nos merecemos) como la que tenemos en España para el turismo sería una estupidez de proporciones colosales. ¿Diversificar? ¡Claro! ¿Aprender de nuestros errores? ¡Por supuesto! ¿Desaprovechar lo que tenemos? ¿Por qué íbamos a querer hacer tal cosa?

Hay muchas formas de hacer turismo. La nuestra, en muchos aspectos, ha venido siendo bastante asquerosilla. Pero por ello mismo se puede mejorar. Disociando turismo y ladrillo, por ejemplo. Que, oh, sí, se puede.

(4) aportaciones menores pero estimables