Durante dos años, este fue el blog de Jorge Galindo y Edgar Rovira.

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Entradas sobre Política

Gürtel, periodismo de declaraciones y el triunfo de las politics

Esto no va a ser fácil, ni corto. Vamos allá.

El caso Gürtel es algo muy importante per se, independientemente de la relevancia que han decidido darle la inmensa mayoría de los medios de comunicación (en adelante, Canal 9 no contará como “medio de comunicación”; sin embargo, sí lo harán blogs y webs de todo tamaño y condición). Pero la forma en la que estos medios tratan (tratamos) el caso hace, obviamente, que el mismo cobre aún más importancia en la agenda pública. Y, además, lo trata de una forma muy concreta: esa forma, a grandes rasgos, se llama “periodismo de declaraciones”. Para los que no estén familiarizados con el término, cito de una reseña la siguiente explicación, clara y concisa:

A lo largo de los últimos años se ha consolidado un fenómeno denominado periodismo de declaraciones, consistente en la reproducción más o menos literal de las palabras de las fuentes en los textos informativos de prensa, radio y televisión. Esta práctica se consolida durante la década de los noventa del siglo pasado por una variedad de circunstancias: las rutinas productivas de las empresas periodísticas, la proliferación de gabinetes de comunicación en instituciones públicas y privadas (…) La conjunción de todos estos factores favorece una dinámica de trabajo en la que los medios de comunicación tienen una gran dependencia de la agenda establecida por las fuentes informativas, especialmente las que ocupan los lugares más relevantes en la jerarquía política, económica, social y cultural, y construyen la realidad social a partir de las declaraciones pronunciadas por los personajes públicos en actividades organizadas con la finalidad de conseguir cobertura mediática.

De acuerdo. Con un matiz: los periodistas, movidos por intereses propios (entiéndase por “interés” cualquier cosa: desde la búsqueda de la verdad hasta las necesidades económicas del medio en que trabaja), abundan en estas declaraciones arrancándoselas a los protagonistas, diseccionándolas, interpretándolas hasta la saciedad y, en definitiva, exprimiéndolas más allá de lo necesario. Intrigas internas y externas, luchas de poder, conspiraciones incluso son dilucidadas de estas declaraciones oficiales y públicas. En definitiva: es el triunfo de las politics frente a las policies en la agenda de la opinión publicada.

El Partido Popular insiste en que a los ciudadanos hay otras cosas que les preocupan mucho más que Gürtel: que hay que hablar de economía, de crisis, y todas estas cuestiones, más relacionadas con estrategias y resultados (policies) que con procesos de discusión y decisión (politics). Francamente, los medios de comunicación harían (haríamos) bien en hacer más caso a esto. Aunque me temo que al propio PP no le gustaría mucho el resultado. Y, francamente, tampoco al PSOE.

Porque si aceptamos las premisas en las que baso este artículo, a saber: que Gürtel es un caso relevante y por tanto merecedor de la máxima atención por parte de los medios; que el periodismo de declaraciones lleva a un callejón sin salida en el que las politics de los grandes agentes políticos, económicos y sociales son las que dominan la agenda; entonces aceptaríamos, como dice el PP, que hay que prestar más atención a las policies. Pero también a Gürtel. ¿Resultado? Que las preguntas que deberían dominar el debate público y la información y opinión vertida en los medios en torno al caso deberían ser:

1. Dónde, cuándo y cómo hay otros casos de financiación ilegal, dentro o fuera de la trama Gürtel.

2. Hasta qué punto los sistemas de financiación (y control de cuentas) de los partidos en España favorecen o no impiden la financiación ilegal.

3. Particularmente en relación con empresas y actores privados vinculados a sectores de bajo perfil, de estos que “lastran” nuestro modelo productivo.

4. Es decir: en qué medida no sólo hablamos de financiación ilegal de un partido o de otro, de un Ayuntamiento o de otro, sino de una o varias tramas en las que el principal motor son empresas y empresarios de uno de los sectores con mayor responsabilidad, para bien y sobre todo para mal, en la economía española: la construcción.

5. Como consecuencia lógica de las cuestiones anteriores, y a modo de hipótesis de trabajo: cuál es el peso o los puntos de relación entre estas y otras tramas de financiación ilegal y la, sí, burbuja inmobiliaria que ha sido uno de los factores determinantes para nuestra actual situación económica.

Eso, y no la última astracanada de Camps, Fraga, De Cospedal o Pepe Blanco, es lo que debería estar haciendo correr ríos de tinta.

Vaya, pues al final no ha sido ni tan largo, ni tan difícil.

Una aportación menor pero estimable

Esperanza

Hoy, todos y cada uno de los medios de comunicación abre con la discrepancia entre Cospedal y el PP de la Comunitat Valenciana: desde las 20h. de ayer hasta las 10h. de hoy, los mensajes contradictorios han ido surgiendo cruzados entre la dirección regional y la nacional del Partido. La situación es tan ridícula que estamos todos esperando a que comience la sesión en las Cortes Valencianas para comprobar si Costa aparece por allí, y si lo hace en calidad de portavoz o no. Para un análisis del esperpento, mejor lean esto. Yo he venido hoy a hacer un ejercicio de política-ficción.

El mensaje para el ciudadano con toda esta situación, si sigue, es claro: es un Partido descabezado, en el que no hay capacidad de liderazgo más allá de la que puedan tener ciertos barones regionales dentro de su territorio. Ahora bien, ¿cómo interpreta cada uno este mensaje, en función de su posición como votante?

Si uno no vota y nunca votará al PP porque es de izquierdas, se contenta con asistir divertido al espectáculo. Si además no es acérrimo del PSOE, pensará que cómo puede ser que esta gente lo esté haciendo tan mal cuando tienen una oportunidad de oro para saltarle a la yugular a Zapatero.

Si uno es votante ocasional del PP y mínimamente crítico, estará negando con la cabeza con gesto entre contrariado y resignado, pensando que ya no queda, por el momento, alternativa seria a este desastroso PSOE que nos lleva a la ruina socialdemócrata.

Si uno es votante constante del PP, del tipo moderado-habitual, no sabrá dónde meterse en la oficina para que sus compañeros no le suelten más pullas. Y sus pensamientos estarán divididos entre la consideración de que en todo esto de Gürtel su buen partido no es sino una víctima, y el patético espectáculo de ayer y hoy.

Si uno es votante acérrimo del PP, del tipo conservador-reaccionario, lo tendrá claro: en este partido, desde que entró Rajoy, no ha habido ni líder ni estrategia. Hace falta alguien que dé un golpe sobre la mesa.

Esperanza.

Poco a poco, si la cosa sigue así y Rajoy no es capaz de tomar el toro por los cuernos más allá de tontas alusiones blandas, el resto de votantes del PP irán llegando a esta (lógica) conclusión. Con la (igualmente lógica) ayuda de la interesada.

Cojan las palomitas.

(4) aportaciones menores pero estimables

La herencia de Tabaré Vázquez

De Lula a Bachelet pasando por Tabaré Vázquez. En los últimos años estos tres dirigentes se han empeñado en demostrarle al mundo que en América Latina sí que existe una Tercera vía real más allá del populismo bolivariano de los Chávez and Co. y la corrupta clase política argentina.

En el caso de Uruguay el giro ha sido inesperado y rápido. Muy rápido. En 2004, y en su tercer intento, Tabaré Vázquez se convirtió en el primer presidente de izquierdas de la historia del país con un 50,45% de los votos. Oncólogo de profesión, el líder del Frente Amplio ha ido aplicando el primer punto del Manual “Cómo dejar de ser un país pobre”: Menos desigualdad, menos desigualdad y menos desigualdad.

La cosa va de récords históricos. Menor tasa de desempleo de toda su historia, del 18% durante la réplica de la crisis Argentina de 2001-2002 al 7,2% de hoy, con unos niveles de pobreza que se han reducido desde un 31,9% en 2005 a un 20% hoy, y una tasa de indigencia que ha bajado del 3,9% al 1,5%.

La culpa de esto la tienen principalmente el Plan de Emergencia Social, que entre 2005 y 2007 se centró en acabar con la falta de recursos de más de un 30% de la población y que tuvo unos resultados que le valieron el reconocimiento del BID, y el Plan de Equidad que venía a ser la ampliación de capital del primer plan con algunos añadidos que afectaban a la clase media.

En indicadores esto ha supuesto que el Índice de Desarrollo Humano de Uruguay se sitúe en 0,865 en 2008 (50º del ranking mundial y 3º en América Latina) y con un crecimiento de 0,47 puntos por año en el período 2002-2008, más pronunciado, como es lógico, a partir de 2005. En 2007, The Economist situó a Uruguay como único país de Sudamérica que formaba parte del grupo de 28 países a los que pueden considerarse como “democracias plenas”.

Económicamente hablando hay una dinámica similar pero con el freno evidente que ha supuesto la crisis. Así, frente a unas subidas de un 7,5% y un 8,9% para 2007 y 2008 respectivamente, este año se ha conseguido salvar la recesión y las previsiones apuntan a un crecimiento del 2%. Ya hay quién señala que puede salir antes y mejor de la crisis que su vecino sureño, escenificando así un proceso de independencia económica que se hizo visible con el conflicto por la fábrica de papel Botnia. Conflicto que por cierto Uruguay ganó por K.O. ante la Corte Internacional de La Haya.

Por todo ello no es de extrañar que Tabaré Vázquez tenga un 64% de popularidad y un 61% de aprobación a su gestión. Ha hecho cosas bien y las ha sabido comunicar. Se reunía con sus ministros en diferentes zonas del país y realizaba giras para explicar qué se estaba logrando con sus planes de acción. Por eso los uruguayos lo que más destacan de él en las encuestas es su “contacto con la sociedad” y su “rendición de cuentas y transparencia”.

Entre las sombras de este presidente, su veto a la despenalización del aborto aprobada por el Parlamento. Este enfrentamiento con el Parlamento le valió, entre otras, las primeras y únicas críticas en el seno de (Oh, sorpresa) un partido de izquierdas incapaz de cerrar filas ante su líder.

Tabaré Vázquez no se podrá presentar a las elecciones que se celebrarán el próximo 25 de octubre porque el bizarro sistema uruguayo dice que un presidente no puede repetir mandato. Una buena parte de su partido presentó una iniciativa para votar el mismo día de las elecciones una enmieda a la Constitución que permitiera la reeleción automática de Vázquez por cinco años más, aunque por suerte (o no) el candidato se negó.

Ahora el panorama queda abierto entre una izquierda fragmentada que no ha sabido capitalizar la herencia de Vázquez y un centroderecha que apuesta por copiar el modelo del presidente saliente para volver al poder. Una oposición que quiere copiarte y un partido que no te ha encontrado un candidato lo suficientemente parecido a ti y por eso se ha fraccionado.

Eso en política es la mejor de las tarjetas de presentación.

(9) aportaciones menores pero estimables

Kissinger’s Style

Recuerden este día porque la santa putada que le han hecho a Obama difícilmente la vamos a olvidar.

Dejando de lado que el Nobel de la paz es un premio que no debería existir, básicamente porque le quita valor al resto de premios (mucho más merecidos), lo de hoy es de traca. Obama no se merece el premio. Ha empezado un proceso de paz que Netanyahu ha parado hasta nueva orden, ha hablado de desarme nuclear pero sin mucho éxito en los países que de verdad tienen que escucharlo en ése sentido, Rusia, India y China, y ha dicho algo sobre el cambio climático pero lo ha dicho bajito.

Hasta Obama sabe que no se merece el premio. Es más, no lo quiere para nada.

Al final el Nobel de la paz es un altavoz y él no lo necesita. Como tampoco necesita dar más argumentos a los republicanos que ya le acusan de ser un hombre de just words, así que esto les va a venir de perlas.

Y todo por hacerse la foto con él. Valiente putada.

(6) aportaciones menores pero estimables

¿Qué está pasando en Catalunya?

Después de la consulta de Arenys de Munt el pasado día 14 me quedé con una sensación rara. El resultado fue claro, 96% de votos a favor, mucho ruido mediático y vuelta a los discursos de siempre. Personalmente un 40% de participación en un pueblo mayoritariamente catalanista y en una consulta dónde la edad mínima para votar era 16 años me parecía poco. Evidentemente era un resultado poco representativo para tanta marabunda mediática, así que pensé en echar un vistazo rápido a algunos datos del CEO a ver qué encontraba.

Y la verdad, me ha sorprendido.

En junio de 2005 un 13,6% de los catalanes quería un estado independiente, mientras que para julio de este año ése porcentaje había subido hasta el 20%, siguiendo en los años intermedios una subida lenta pero regular. Además, para el mismo período la cantidad de encuestados que cree que Catalunya tiene un nivel insuficiente de autonomía ha subido diez puntos, del 52% al 62%.

Podemos afirmar que 1 de cada 5 catalanes quiere un estado propio. Me parece un porcentaje moderadamente alto, suficiente para enarbolar un partido serio alrededor (parecía tonto Carretero), pero insuficiente para pensar en ir llenando autocares para llamar a las puertas de Bruselas. En cuánto al nivel de autonomía, bueno, es una pregunta de doble filo porque los socialistas están dentro de ése paquete, así como muchos catalanistas que no se definen independentistas. Aún así constata que se está expandiendo la idea del “queremos más”.

Esta es la parte divertida. Resulta que un 32,2% de los catalanes quiere un estado dentro de una España federal. La evolución del dato en sí no nos dice nada, pues en 2005 estaba en un 31,3%. Ahora bien, la pregunta del millón que se hace todo el mundo es: ¿Qué prefiere un federalista; un estado propio o continuar tal como está?

Hoy Saül Gordillo explica la historia de un amigo suyo federalista que votó Sí en Arenys. Un amigo que siempre había despotricado del catalanismo, pero que ahora comentaba “no nos quieren, no hay nada que hacer”.

Y aquí es cuando llegamos al punto en el que yo no entiendo nada. Podría ser que algunos federalistas o catalanistas moderados se estuvieran moviendo lentamente hacía posiciones independentistas, pero, ¿por qué?. Las encuestas nos dicen que la sensación de catalanidad no ha aumentado. En 2005 un 14,9% se sentían sólo catalanes, un 27,2% más catalanes que españoles y un 40,3% tan catalanes como españoles, en 2009 esos porcentajes son  17,5%, 27,7% y 42,3% respectivamente. Nada que indique un cambio de mentalidad en ése sentido.

¿La economía? Es cierto que ahora mismo los indicadores señalan que las valoraciones de los catalanes son más negativas respecto a la economía española. Pero no hay unas diferencias porcentuales suficientes (entre el 6-8%) como para hacernos pensar que ése factor es relevante.

Entonces, ¿qué está pasando? La verdad, no tengo ni idea. El número de independentistas ha subido en los últimos años, los federalistas empiezan a tener dudas, y entre ambos, ahora mismo, representarían casi el 55% de los catalanes. Pero por otro lado ni los sentimientos de catalanidad ni la economía parecen factores relevantes en este crecimiento.

¿Alguna idea genial, o no, al respecto?

(32) aportaciones menores pero estimables

El País y Telecinco, en el fondo, se parecen

Estaba paseando tranquilamente por Twitter antes de retirarme a mis aposentos, cuando me encuentro con este de Juan Luis Hortelano:

En T5 dicen que en España hay 500k prostitutas, y se quedan tan anchos. Haced numeros…

Y me he paseado por la noticia, he leído el primer párrafo, me ha entrado la risa tonta y me he decidido a seguir la sugerencia de Hortelano.

El párrafo en cuestión:

Las palizas y las amenazas son el pan de cada día de las más de 500.000 mujeres que viven en España bajo el yugo de la prostitución. Nueve de cada diez son extranjeras. (…) Se convierten así en pasto de las mafias, que con su trabajo generan una cantidad que supondría el 2% de la riqueza nacional, según las estimaciones.

Si cogemos las cifras del Padrón Municipal de 2008, tenemos que en España un 3,2% de las mujeres de entre 15 y 65 años son prostitutas. Eso, sí, es mucho. Pero bueno, aceptemos que las “nueve de cada diez” extranjeras, esto es, 450.000 mujeres prostitutas, no aparecen en las cifras del Padrón. En ese caso, y aún sumándolas al 1.979.000 mujeres extranjeras de entre 15 y 65 años que viven en España, nos daría que un 17% de ellas son prostitutas. Esta legión de profesionales aportarían 16.678 millones de € anuales al PIB español (un 2% de 833.905.000.000 €).

Que Telecinco ha decidido que este es su nicho de mercado (el amarillismo, el morbo, la violencia y el miedo), no es ningún secreto. Como empresa, no se le puede culpar de eso. De la misma forma que tampoco cabe culpar a El País por su giro editorial, tenga los motivos que tenga, ya que, como bien le he escuchado decir hoy Carlos Alsina en Onda Cero, a quien finalmente tiene que rendir cuentas Prisa no es a su audiencia, sino a sus accionistas. “Ningún medio de comunicación tiene la obligación de ser objetivo: tiene la obligación de ser veraz, que es muy distinto” (Jessica Fillol). Pero con ejemplos como el aquí citado, Telecinco pierde veracidad. Y con editoriales como el de hoy, El País también la pierde.

Lo que vengo a decir es que a veces perdemos de vista el sistema político y económico en el que vivimos: democracia de mercado. Esto implica que los medios de comunicación han de asumir su responsabilidad como agentes de poder, con capacidad de generación de discurso, y han de hacerlo de una forma, insisto, veraz. Pero también plural, y esto queda en parte garantizado por la necesidad de diferenciación entre ellos en busca de su nicho de audiencia. No hay que olvidarse de lo uno, ni de lo otro, al elaborar críticas desde nuestra cómoda posición de medios no empresariales y con escasa responsabilidad pública y social; por aquello de la audiencia, en comparación.

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