Este es un artículo difícil de escribir. Después de practicamente acabar con la carrera de ciertos jugadores, dejar a Scariolo a la altura del betún y, en resumen, decir que la selección con mucha suerte llegaría a cuartos, ahora resulta que hay que quitarse el sombrero ante tanta superioridad. Y es cierto. Después de cinco partidos dónde jugaron pero no, el equipo sacó su rabia y su fusil y de ahí al oro.
¿Los culpables? Yo lo tengo muy claro: los jugadores.
Scariolo fue, para mí, el culpable del mal juego del principio y ha sido el que menos ha tenido que ver con la mejoría de después. El ataque de la selección se basaba en dos cosas: correr si se podía y sino darle el balón a Pau. Jugadas especiales tenían dos y se hasta Andrés Montes se las conocía. En defensa se defendía de lujo, sí. Presión de líneas de pase, piernas y cerrando al base contrario. Es decir, el estilo que nos hizo secar a Grecia en la final del mundial de Japón 2006. Un estilo Made in Pepu al que luego Aíto añadió la presión en toda la pista. Scariolo le puso alguna zonita que le funcionó tan, tan bien que no la utilizó ni en la final, ni en la semifinal.
A eso le podría añadir la desaparición de Claver cuando había jugado unos buenos 25 minutos/partido en la preparación o el jaleo con los bases. En cuartos Raúl jugó 16 minutos y Cabezas 0, en la semifinal Cabezas jugó 20 minutos y Raúl 0, y en la final Cabezas jugó 9 minutos y Raúl 13. ¿Qué especie de táctica de mareo es ésta?
España ha ganado porque tiene los mejores jugadores de Europa y también el mejor equipo. Un equipo que tardó en reconocerse pero que cuando lo hizo empezó a jugar como sabe hacerlo, es decir, de memoria.
Con un Gasol al que los americanos ya sitúan en el Hall of Fame, Navarro y Rudy cumpliendo con sus más de 13 puntos por partido cada uno, Ricky fallándolo todo pero repartiendo juego y Felipe cogiendo rebotes, esta selección no necesita más. Su calidad ahora mismo está a años luz de unos equipos europeos en horas bajas (Rusia, Grecia, Italia o Francia) y de otros demasiado inexpertos para plantarle cara (Eslovenia, Serbia y Croacia).
Hay que disfrutarlo y pensar que aún no se ha tocado techo. El año que viene hay mundial en Turquía, al que se llegará con Gasol al mismo nivel que este año, Ricky, Rudy, Claver y Llull un año más buenos, algún cambio, como Garbajosa por Rubio, y, sobre todo, con Calderón recuperado.
Así que lo diré ahora y que quede aquí grabado para el año que viene: En Turquía, España irá a por la revancha con Estados Unidos y es probable que esté en una situación inmejorable para conseguirlo.