Si casi no escribo últimamente es porque estoy hasta arriba de trabajo, literalmente sepultado en un mar de cifras y gráficas que estamos preparando para el Instituto de Estudios Turísticos.
Entre todas ellas, me he encontrado con (o mejor dicho, me he fabricado) una la mar de curiosa. Pasen y vean:

El saldo de la balanza comercial de un país no es más que la diferencia entre lo que ese país vende a otros países (exportaciones, suman euros al saldo) y lo que compra (importaciones, restan euros al saldo). Un país muy exportador resulta muy competitivo, pero también es frágil respecto a la situación económica internacional. Un país muy importador no es nada competitivo y, aparentemente, no puede (o no quiere, porque no le sale a cuenta) autoproveerse de un gran número de cosas. España es, como ya sabrán, un país más bien importador.
En el gráfico se ve la evolución de la balanza comercial, en amarillo, desde 1994 hasta el año pasado. Vaya, menuda caída, ¿eh? Desde 1997 hasta 2000 ya fue fuerte, pero es que desde 2002 hasta 2007, ha sido una fiesta. En 2008 hemos sido capaces de obrar una ligera recuperación, precisamente por la situación internacional.
Pero miren la franja roja. Ese sería el nivel al que estaría nuestra balanza comercial si no tuviésemos un sector turístico tan fuerte como el que tenemos. Pese a los infinitos problemas del sector, pese a la caída de competitividad de los últimos años de las empresas del turismo de este país, pese al excesivo y totalmente estúpido crecimiento del turismo residencial… El turismo, al final, nos salva el culo. Y en muchos más sentidos que en este. Así, por ejemplo, el aumento de la tasa de paro no ha sido tan grande en el sector como en el total nacional, y la demanda se mantiene en niveles aceptables. Está teniendo lugar una reconversión y un ligero adelgazamiento del sector, qué duda cabe. Pero da la cara.
Así que la próxima vez que se nos llene la boca de I+D, cambio de modelo productivo, y demás, no se nos olvide que sí, que es necesario todo eso, y que hay muchas cosas que cambiar, pero que desmerecer una ventaja comparativa (que yo diría que no nos merecemos) como la que tenemos en España para el turismo sería una estupidez de proporciones colosales. ¿Diversificar? ¡Claro! ¿Aprender de nuestros errores? ¡Por supuesto! ¿Desaprovechar lo que tenemos? ¿Por qué íbamos a querer hacer tal cosa?
Hay muchas formas de hacer turismo. La nuestra, en muchos aspectos, ha venido siendo bastante asquerosilla. Pero por ello mismo se puede mejorar. Disociando turismo y ladrillo, por ejemplo. Que, oh, sí, se puede.
ESES!. Joe, yo siempre me meto en las cosas cuando van mal. Este año empezaré un master en dirección y planificación de turismo y veo que la cosa no pinta muy bien aunque el adelgazamiento sea lento. Y hace un año me plantee ir a Islandia a estudiar y vino la crisis y ahora se estan comiendo neumáticos de lo arruinados que estan. En fin…
Escribid más joder, que se agradece.
Pues sí, yo también coincido en que se agradece.
Fer, no te creas que te metes en las cosas cuando van mal, es que siempre o casi siempre hay algo que va mal, con lo cual no es causalidad, es casualidad.
Respecto al tema de la entrada, pues supongo que cuando se vaya imponiendo el sentido común en la economía (cosa harto difícil) nos daremos cuenta de que en España no podemos renunciar a nuestros valores porque nos han llevado a esta situación (mala) en la que nos estamos metiendo, si no que simplemente habrá que readaptarse, pero conservando lo mucho que tenemos bueno (que lo tenemos, lo que pasa es que nos encanta hacernos las víctimas y exagerar).
Hola.
Llego aquí por recomendación de cambiosocialya.
El dato que das es muy ilustrativo y muy de tener en cuenta, pero requiere una matización.
Si no hubiera habido ese saldo positivo en la balanza por cuenta de capital debido al turismo, no habría habido los medios para financiar un déficit mayor en la balanza por cuenta corriente. Es decir, habría entrado menos dinero y se habrían comprado menos cosas. Seríamos más pobres. Eso es lo importante y lo que señala la franja verde (o roja, que es lo mismo, del turismo.
La suma de ambas balanzas es, por definición contable, cero.
Hola, José Luis. Buena puntualización. Aceptamos barco.