Ayer aparecía esta entrada en TC que analiza brevemente cómo la gripe porcina está tomando internet. Google News ofrece ya unas 31.000 noticias relacionadas con el asunto, y Technorati, unas 13.500. Además, y cómo no, existe un mapa de casos en Google Maps, el cual ofrece la que probablemente es la visión más gráfica. Y una buena parte (sobre el 25%) del Hot Trends de Google Trends para hoy se refiere a búsquedas sobre el tema.
Pero el máximo exponente de todo esto es Twitter. Ayer, @Rinze soltó un tweet que rezaba “La paranoia, en directo: [Twitterfall]“. Hoy, en un cálculo rápido, me salen entre 1 y 5 mensajes nuevos por segundo con la etiqueta #swineflu. La mayoría bastante poco relevantes, y casi todos los que lo son resultan redundantes. El tono de alarma y seriedad gana (por poco, es cierto) al de sarcasmo y choteo.
Twitter es una herramienta cojonuda para la inmediatez de la información; esto ya lo ha demostrado muchas otras veces. Sobre el papel, también es muy útil para el filtrado y la relevancia de la misma, dada la enorme capacidad de configuración que cada uno tiene de los contenidos que le llegan, sea mediante el seguimiento de personas, sea mediante el uso de las búsquedas. Pero hay dos problemas: primera, las búsquedas no son todo lo refinadas que se quisieran, y el problema de saturación de desinformación surge con facilidad ante un tema candente. Segunda, Twitter es una herramienta, un canal, y las dinámicas sociales previamente existentes se trasladan a él, moldeándolo. En vez de aburrirles con nuestra explicación, les divertiremos con la de este artículo de Foreign Policy, casi perfecta:
(…) Too many Twitter conversations about swine flu seem to be motivated by desires to fit in, do what one’s friends do (i.e. tweet about it) or simply gain more popularity.
In situations like this, there is some pathological about people wanting to post yet another status update containing the coveted most-searched words.
Claro. El amor al miedo, junto con la necesidad de cohesión grupal en momentos que se perciben como críticos. Y, en el hipotético caso de que la amenaza de epidemia generalizada se cumpliese, ¿qué podría pasar con nuestros hermosos social media?
In the context of a global pandemic – where media networks are doing their best to spice up an already serious threat – having millions of people wrap up all their fears into 140 characters and blurt them out in the public might have some dangerous consequences, networked panic being one of them.
Me encanta el concepto de “networked panic“. Define a la perfección lo que podría suceder. Una situación de pánico generalizado es algo casi inherente a una masa en situación de crisis extrema. Imaginemos lo que podría suceder con una masa globalmente conectada que retroalimenta su miedo.
Y acabemos con una idea que casi me da miedo difundir, fíjense:
I think it’s only a matter of time before that the next generation of cyber-terrorists – those who are smart about social media, are familiar with modern information flows, and are knowledgeable about human networks – take advantage of the escalating fears over the next epidemic and pollute the networked public sphere with scares that would essentially paralyze the global economy.
Poco más que añadir. Excepto una cosa: a todo esto, y a excepción del citado artículo, del Flu Trends de Google.org y su potencial parece que casi nadie se acuerda, ahora. No entiendo por qué.