Descalificar a la SGAE es fácil. Entender por qué hace lo que hace, no tanto. Sin entrar a valorar la conveniencia y ética de sus medidas, quedémonos por un momento sólo con el punto de vista social, marketiniano, de creación de imagen institucional pública. Desde ese punto de vista, no acabo de entender a la SGAE.
Porque, partiendo de la percepción del público en general, para la SGAE no basta con llamar ladrones de manera repetida y sistemática no sólo a sus principales clientes, sino al práctico conjunto de la población española. No basta con desarrollar una comunicación hacia el público enrevesada, extraña, casi perversa. No basta, tampoco, con dedicarte a extorsionar a las pequeñas empresas más queridas de España, los bares. Ni siquiera basta con meter a un elemento afín y ampliamente detestado en el Gobierno en mitad de su momento más crítico desde que el PSOE subió al poder.
No.
Ahora le quitan 5.000 euros a un niño de 5 años con una enfermedad muy rara, degenerativa y mortal. La noticia, como es normal, circula a velocidad de vértigo por Twitter, gracias a Escolar. Si quieren, se lo resumo: Bisbal hace un concierto benéfico por el que, por lo visto, no ve ni un duro, con objeto de recaudar fondos para el tratamiento del niño en cuestión. Llega la SGAE y pide su 10% correspondiente. Como dicen en la noticia enlazada de El Mundo:
La SGAE se excusó ayer apelando a lo que es su “obligación” siempre y cuando el autor de las canciones (y Bisbal no lo es) no ceda los derechos de las mismas.
Toma ya. Es de risa. Todo, en conjunto, es de risa.
Llegados a este punto, sólo dispongo de una conclusión posible: la SGAE está infiltrada. Quieren dinamitarla desde dentro, y por Tutatis que lo van a conseguir. Si no, no hay forma de entender lo que viene sucediendo en los últimos años. A cada respuesta negativa hacia una medida o declaración de la SGAE por parte de la población, la entidad responde con una nueva acción que previsiblemente causará una respuesta aún más negativa. Los medios de comunicación, haciendo bien su trabajo-show, colaboran a la magnificación y aceleración de esta espiral. Ellos, tan contentos, dejando de lado totalmente la cuestión de conflicto de intereses. Y la población, especialmente los internautas, más contentos todavía, con lo fácil que lo pone la SGAE.
¿Pero nadie se ha planteado que esto no tiene sentido? ¿Que la actitud de la SGAE no puede ser explicada en términos racionales sin apelar a motivos ocultos que desconocemos? No me vale como justificación el hecho de que la dirección de la entidad corresponda a una camarilla de artistas y autores de medio pelo y fracasados que no saben cómo ganarse la vida si no es así. Ya no, con esta última acción. Nadie puede estar tan ciego ante la importancia que hoy en día tiene la imagen de cara al público para el éxito de cualquier empresa o entidad.
No, en serio: desde un punto de vista social, resulta curioso observar en vivo y en directo cómo una espiral de conflicto creciente entre dos partes cada vez más enfrentadas puede desembocar en la total pérdida de visión racional de los mismos. Pues eso es lo que sucede, y no otra cosa. Antes se ve al oponente, que el contexto.
Y si no es eso, pues sí: está infiltrada.
Actualización: Vía @xaviju me entero de que a alguien, al fin, se le ha encendido la lucecita y ha comentado que oye, que casi mejor se retractaban y devolvían el dinero.
Me pregunto cuántos ataques sufrirá la web de la SGAE, cuántos emails de amenazas de muerte recibirán al día, y si sus empleados pueden decir en voz alta de qué trabajan. Hay alguna entidad en España más odiada? De todos modos, a ellos les da igual la imagen que proyecten, ya que el dinero lo consiguen a la fuerza, no con ingeniosas técnicas de ventas.