Hoy, todos y cada uno de los medios de comunicación abre con la discrepancia entre Cospedal y el PP de la Comunitat Valenciana: desde las 20h. de ayer hasta las 10h. de hoy, los mensajes contradictorios han ido surgiendo cruzados entre la dirección regional y la nacional del Partido. La situación es tan ridícula que estamos todos esperando a que comience la sesión en las Cortes Valencianas para comprobar si Costa aparece por allí, y si lo hace en calidad de portavoz o no. Para un análisis del esperpento, mejor lean esto. Yo he venido hoy a hacer un ejercicio de política-ficción.
El mensaje para el ciudadano con toda esta situación, si sigue, es claro: es un Partido descabezado, en el que no hay capacidad de liderazgo más allá de la que puedan tener ciertos barones regionales dentro de su territorio. Ahora bien, ¿cómo interpreta cada uno este mensaje, en función de su posición como votante?
Si uno no vota y nunca votará al PP porque es de izquierdas, se contenta con asistir divertido al espectáculo. Si además no es acérrimo del PSOE, pensará que cómo puede ser que esta gente lo esté haciendo tan mal cuando tienen una oportunidad de oro para saltarle a la yugular a Zapatero.
Si uno es votante ocasional del PP y mínimamente crítico, estará negando con la cabeza con gesto entre contrariado y resignado, pensando que ya no queda, por el momento, alternativa seria a este desastroso PSOE que nos lleva a la ruina socialdemócrata.
Si uno es votante constante del PP, del tipo moderado-habitual, no sabrá dónde meterse en la oficina para que sus compañeros no le suelten más pullas. Y sus pensamientos estarán divididos entre la consideración de que en todo esto de Gürtel su buen partido no es sino una víctima, y el patético espectáculo de ayer y hoy.
Si uno es votante acérrimo del PP, del tipo conservador-reaccionario, lo tendrá claro: en este partido, desde que entró Rajoy, no ha habido ni líder ni estrategia. Hace falta alguien que dé un golpe sobre la mesa.
Esperanza.
Poco a poco, si la cosa sigue así y Rajoy no es capaz de tomar el toro por los cuernos más allá de tontas alusiones blandas, el resto de votantes del PP irán llegando a esta (lógica) conclusión. Con la (igualmente lógica) ayuda de la interesada.
Cojan las palomitas.

