De Lula a Bachelet pasando por Tabaré Vázquez. En los últimos años estos tres dirigentes se han empeñado en demostrarle al mundo que en América Latina sí que existe una Tercera vía real más allá del populismo bolivariano de los Chávez and Co. y la corrupta clase política argentina.
En el caso de Uruguay el giro ha sido inesperado y rápido. Muy rápido. En 2004, y en su tercer intento, Tabaré Vázquez se convirtió en el primer presidente de izquierdas de la historia del país con un 50,45% de los votos. Oncólogo de profesión, el líder del Frente Amplio ha ido aplicando el primer punto del Manual “Cómo dejar de ser un país pobre”: Menos desigualdad, menos desigualdad y menos desigualdad.
La cosa va de récords históricos. Menor tasa de desempleo de toda su historia, del 18% durante la réplica de la crisis Argentina de 2001-2002 al 7,2% de hoy, con unos niveles de pobreza que se han reducido desde un 31,9% en 2005 a un 20% hoy, y una tasa de indigencia que ha bajado del 3,9% al 1,5%.
La culpa de esto la tienen principalmente el Plan de Emergencia Social, que entre 2005 y 2007 se centró en acabar con la falta de recursos de más de un 30% de la población y que tuvo unos resultados que le valieron el reconocimiento del BID, y el Plan de Equidad que venía a ser la ampliación de capital del primer plan con algunos añadidos que afectaban a la clase media.
En indicadores esto ha supuesto que el Índice de Desarrollo Humano de Uruguay se sitúe en 0,865 en 2008 (50º del ranking mundial y 3º en América Latina) y con un crecimiento de 0,47 puntos por año en el período 2002-2008, más pronunciado, como es lógico, a partir de 2005. En 2007, The Economist situó a Uruguay como único país de Sudamérica que formaba parte del grupo de 28 países a los que pueden considerarse como “democracias plenas”.
Económicamente hablando hay una dinámica similar pero con el freno evidente que ha supuesto la crisis. Así, frente a unas subidas de un 7,5% y un 8,9% para 2007 y 2008 respectivamente, este año se ha conseguido salvar la recesión y las previsiones apuntan a un crecimiento del 2%. Ya hay quién señala que puede salir antes y mejor de la crisis que su vecino sureño, escenificando así un proceso de independencia económica que se hizo visible con el conflicto por la fábrica de papel Botnia. Conflicto que por cierto Uruguay ganó por K.O. ante la Corte Internacional de La Haya.
Por todo ello no es de extrañar que Tabaré Vázquez tenga un 64% de popularidad y un 61% de aprobación a su gestión. Ha hecho cosas bien y las ha sabido comunicar. Se reunía con sus ministros en diferentes zonas del país y realizaba giras para explicar qué se estaba logrando con sus planes de acción. Por eso los uruguayos lo que más destacan de él en las encuestas es su “contacto con la sociedad” y su “rendición de cuentas y transparencia”.
Entre las sombras de este presidente, su veto a la despenalización del aborto aprobada por el Parlamento. Este enfrentamiento con el Parlamento le valió, entre otras, las primeras y únicas críticas en el seno de (Oh, sorpresa) un partido de izquierdas incapaz de cerrar filas ante su líder.
Tabaré Vázquez no se podrá presentar a las elecciones que se celebrarán el próximo 25 de octubre porque el bizarro sistema uruguayo dice que un presidente no puede repetir mandato. Una buena parte de su partido presentó una iniciativa para votar el mismo día de las elecciones una enmieda a la Constitución que permitiera la reeleción automática de Vázquez por cinco años más, aunque por suerte (o no) el candidato se negó.
Ahora el panorama queda abierto entre una izquierda fragmentada que no ha sabido capitalizar la herencia de Vázquez y un centroderecha que apuesta por copiar el modelo del presidente saliente para volver al poder. Una oposición que quiere copiarte y un partido que no te ha encontrado un candidato lo suficientemente parecido a ti y por eso se ha fraccionado.
Eso en política es la mejor de las tarjetas de presentación.
Muy interesante el análisis. A mí me llama la atención cuánta fuerza tienen algunos postulados religiosos, que pueden fragmentar un movimiento político sin que los logros hagan de contrapeso. Aunque me imagino que en la división de la izquierda influyen muchos más elementos. En cuanto a lo de la reelección presidencial, ¿tendrá miedo Tabaré de que ocurra como en Honduras a Zelaya o como al denostado Chávez en Venezuela, es decir, como no le va a ocurrir a Uribe en Colombia? Probablemente Uruguay es diferente, las diferencias territoriales menores y la reducción de las desigualdades sociales conduzca a sus ciudadanos a entrar en debates y estilos más propios de países ‘desarrollados’.
Un saludo y perdón por la larga parrafada.
Creo que quiere presentarse en 2014. Los presidentes se pueden presentar en legislturas no consecutivas.
Personalmente creo que es una chorrada. Si ya no tengo claro la limitación de mandatos, esto menos.
En cualquier caso, tiene mérito que un político rechace una posible modificación de la Constitución aún siendo esta en favor suyo. Sobre todo en Sudamérica.
Se le agradece la parrafada.
Cuidado que Uruguay todavía no ganó nada en la corte de La Haya. Estos todavía no han dictado “sentencia”.
A mí me llama la atención cuánta fuerza tienen algunos postulados religiosos, que pueden fragmentar un movimiento político sin que los logros hagan de contrapeso……cuando la moral es un límite para el avance intelectual es el momento de dejarla de lado….
vayacondios anda muy sofista últimamente.
Exigo más brutalidad en los textos. Brutalidad enfocada por aquí:
http://www.expansion.com/2009/03/08/empresas/banca/1236545007.html
vayacondios anda muy sofista últimamente…(¿será el efecto ágora?)
Hombre, eso espero, yo voy a ir a verla hoy, con dos cojones. Pero es una gran putada porque es una peli dirigida por un director malísimo pero en la que sale la tipa más guapa y guay del starsistem yanky.
Venga vayacondios, ábrete un blog de cocina, o de primeros auxilios, o lo que sea……
TENGO LA SOLUCION DE COMO DESTRUIR EL METEORITO QUE SEGUN VIENE EN EL 2012 pero no puedo comunicarme con el presidente